Siglos de amor: el tiempo sobre las ruinas de un afecto.

1992, en la radio sonaba «Siglos de Amor», una canción de Enanitos Verdes que refleja ese instante exacto en el que te das cuenta de que lo que construiste con alguien durante tanto tiempo se disuelve frente a tus ojos y te obliga a enfrentar la dura realidad de ver años de inversión emocional y de promesas eternas convertirse, de pronto, en silencio y soledad.

«Siglos de Amor» fue parte del álbum Igual que Ayer (lanzado a principios de 1992, producido ni más ni menos que por el genio Andrés Calamaro y cuenta con la colaboración vocal del mítico León Gieco). Esta pieza caló hondo en una generación que empezaba a descubrir el desamor al ritmo de guitarras limpias y letras crudas.

Hoy, por culpa de esas casualidades de la vida, la escuché como música ambiental en una tienda de ropa (lugar raro para una canción así); fue inevitable viajar en el tiempo y recordar esos momentos pegado a la radio con los dedos listos para presionar el botón REC del stereo que teníamos en casa, rogando que el locutor no hablara y poder grabarla lo más limpio posible. A pesar del lugar y del ajetreo comercial, escuchar la canción me hizo recordar esa sensación que me transmitía cuando era más joven y sobre todo, recordar a mi novia de aquella época.

Y es que, amar es aceptar que tal sentimiento lleva implícito el riesgo de un final, pero también es entender que en ese final no hay villanos, solo dos personas que se miran y descubren que el tiempo juntos ya no es suficiente para sostenerse; porque, como dice la letra de la canción… enamorarse no es un juego de dos. Algo común en todos los romances de juventud es que existe un punto de no retorno donde la mesa queda fría y la careta cae al suelo mientras sujetas entre tus manos un papel con un «chau» escrito en él; sin embargo, ese punto no significa un final definitivo.

Decía un viejo amigo que las canciones te gustan porque narran cosas que te sucedieron o que quieres que te sucedan; para mi, esta canción tiene un valor muy especial, pero funciona como la excepción que confirma esa regla. En mi adolescencia nunca tuve una relación que durara «siglos»; en cambio, tuve relaciones cortas pero intensas, pasiones juveniles que me quitaban el sueño y me hacían pensar que el amor sería eterno, dramático e infinito. Al final, las relaciones se apagaban rápido, pero algunas dejaron un recuerdo intacto para toda la vida, un recuerdo que se creó escuchando canciones en aquellas tardes de juventud y que hoy se reconstruyen escuchando esas mismas canciones.

Los Enanitos Verdes dejaron un legado incalculable, Marciano Cantero escribió clásicos del rock en español que seguirán vigentes por varias décadas; sin embargo, «Siglos de Amor» es una canción de culto que debe ser rescatada del olvido colectivo y compartirse más a menudo. Si por alguna razón no la has escuchado, debes hacerlo ahora mismo, si ya la conocías te invito a escucharla de nuevo; cualquiera que sea el caso, un poco más abajo te dejo el link de la canción, dale play, cierra los ojos y deja que los sentimientos te transporten a esos momentos de juventud que quizá habías olvidado, estoy completamente seguro de que no te arrepentirás de este viaje al pasado.

Y tú, ¿con qué canción regresas en el tiempo a tus amores juveniles? Déjame en la caja de comentarios qué canciones te provocan este mismo nudo en el estómago. Los leo todos con atención. Seguramente escucharé tu recomendación y, quién sabe, tal vez termine dedicándole una entrada completa en este blog.

El tiempo no siempre lo cura todo; a veces, solo te enseña a vivir con las heridas. Sé que siempre me recordarás.

Portada del álbum

Siglos de Amor

Los Enanitos Verdes, León Gieco

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